martes, 3 de agosto de 2010

Sancta sanctorum y la puerta fría

Para quien lo no sepa, en concepto "a puerta fría" se aplica a los vendedores que van casa por casa, negocio por negocio, a abrir cartera.
Para quien lo lo sepa, Sancta Sanctorum es el lugar más sagrado de un templo.
Para quien no lo sepa, trabajo en casa y soy una especie de humano altamente insociable, compro por internet, prefiero el email al teléfono y últimamente estoy desarrollando una aversión patológica a las cajeras de Mercadona, pero eso, para otro post. Vamos, que mi puerta está helada.

La última semana me han avasallado los vendedores, variedad infinita, se reproducen por esporas. Parece que se han chivado unos a otros que por ahí vive una irritable, seguro que han hecho porra y todo.

No os podéis imaginar lo que supone para alguien que está en su Sancta Sanctorum (mi casa) estas invasiones a lo más profundo del templo.
Estoy empezando a aborrecer ese entusiasmo con el que te hablan cuando tú les estás poniendo cara de muerta. ¿ A qué viene tanta felicidad? La inner Carmen se parte de risa cuando argumentan que todos los vecinos del bloque lo han cogido "jujuju, ¡¡¡si soy la única que está aquí ahora, la única que te ha abierto la puerta!!!"

El problema es que les abro siempre. Me han sugerido diversas formas de no atenderlos, desde cerrar la puerta sin más a hacerte la que no hablas su idioma, pero es que no soy capaz de mentirles en la cara.

El otro día me vi obligada a utilizar ante una vendedora la técnica Nº8 del insociable y que no había usado en la vida. Ella dio dos pasitos hacia adentro sin que la invitara a pasar, entonces hice el jutsu consistente en poner una mano en la jamba y la otra en la puerta, bloqueando con el cuerpo el hueco de entrada. Se remata inclinando ligeramente el cuerpo hacia la calle intimidando al invasor.

Adieu, bye bye, au revoir.

lunes, 26 de julio de 2010

CRÓNICAS RURALES I

El año pasado por circunstancias de la vida pude pasar unas semanas cuidado la casa de unos amigos. Y es que tienen animalitos, jejeje, unos domesticados y otros que llegan sin invitación por la noche como gatos, ratones, pumas y lobos. Yo no los vi pero los oí, seguro.

Este año se han alineado de nuevo los planetas y he pasado otra vez por la experiencia, sólo que mi percepción ha sido mucho más agradable que en la anterior ocasión. Casi no notaba cuando me picaban los bichos. De hecho, las avispas y yo llegamos a un acuerdo de no agresión. Ellas no me picaban yo no les tiraba insecticida. Así pasamos 21 días.

Como soy algo mayor no pasé por esas actividades infantiles tan de moda (la granja-escuela o las clases de natación), así que ésta aproximación al mundo rural es lo más cerca que voy a estar nunca del campo. No al senderismo, no a la acampada libre, no a todo aquello que implique baño=inmenso mundo.

Habían ovejiLias. He podido verlas de cerca (eh, incluso las toqué... bueno... ellas a mí), no son tan monas en realidad, además parecen bastante bobas. Una tarde/noche cuando íbamos a ponerles la comida, estaba yo con mi perro Link manteniéndolas a raya, querían acercarse antes de tiempo, qué maleducadas. Nos miraban como pirañas y poco a poco hicieron la maniobra de aproximación. Trataban de plantarle cara a Link pero eso sólo sirvió para que se viniese arriba, las acechaba y se tumbaba tratando de hipnotizarlas. Ellas contraatacaron con un movimiento triple (sí, como los power rangers) empezaron con un extraño baile de coces y nos embistieron. Afortunadamente Link y yo huimos antes de que nos tocaran, porque para quien no lo sepa (osea, gente como yo), donde va una van todas. Me percaté de que Link estaba algo sorprendido con mi reacción, pobret, pensando lo tonta que puede ser una chica de ciudad (pequeña).
Días después, él solo haciendo movimientos instintivos de perro pastor se ocupó de ellas y obtuvo su venganza.

Otra incultura de campo fueron los hierbajos. Sí, sí, también pican y provocan reacciones alérgicas.
Cuando vi las balas de paja me vino a la mente la imagen de Heidi rebotando en su cama de la buhardilla. Qué bucólico, me imaginé a mí misma haciéndolo, qué blandito, qué suave. Alguna vez había visto por la carretera esas balas inmensas, esponjosas y redondas, muy de foto.
Las ovejiLias comen paja junto con otros hierbajos que me sonaban de geles de baño o cosas así: alfalfa y cebada (yo pensaba que era avena). Cuando recoloqué la paja en el comedero de las ovejiLias, la imagen de Carmen rebotando y durmiendo en ella se fue al traste. ¡¡Cómo picaba!! Y cada noche al volver a la casa ¡¡tenía urticaria en los brazos provocada por la paja!! Juraría que vi a la ovejiLia jefe reirse de mí.

Como no sé si os ha quedado claro el show de Carmen en el retiro rural, se me ha ocurrido linkear lo que tuve en mente las dos ocasiones que he pasado allí. Es un capítulo del Dr. Slump en el que las pijas de la ciudad visitan la Vila del Pingüí. Pues yo era (o soy, mi esencia no ha cambiado) como ellas. ¡¡Qué mono!!

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Dr. Slump de Akira Toriyama, edición española de Planeta-De Agostini.
Cap. "Descubriendo el campo"

miércoles, 7 de abril de 2010

Nueva York: pequeñas diferencias

Ambientación

He visitado durante unos cuantos días la ciudad de NY, en un principio parecían demasiados para un solo lugar pero resulta que no te cansas.
Hubieron muchas cosas interesantes a diferentes niveles, pero este post va sobre cosas cotidianas, un cara a cara Castellón-NYC . Tened en cuenta que casi siempre estuve en Manhattan.

Baños: ¿Será que Nova York tiene un mal alcantarillado? ¿O es que tienen una capacidad de aguante sobrehumana? Sucede que casi no hay baños públicos.
Los restaurantes o cafés con suerte tienen uno, unisex y cerrado con llave; en otros hay un cartel indicándote que sólo está para el uso de los empleados. También es curioso cómo en lugares que sí hay servicios, jeje, casi no los señalizan.
Me llamó la atención que en casi todos los baños que visité me encontré con un cartelito donde se recordaba a los empleados que "debían lavarse las manos"... ¿Quién no se las lava?

El metro y el autobús. Esto me chocó, me impactó. El metro prácticamente no está preparado para personas con dificultades para moverse (silla de ruedas, carritos de bebé o compra, muletas o cualquier problema puntual). Las escaleras mecánicas o ascensores son como un oasis y están de lo más oculto.
Para estas personas dejan en autobús que a pesar de lo que pueda parecer, tiene un funcionamiento de lo más lógico, un servicio amplio de horarios y paradas cada dos o tres calles. Rapidísimo, hay carril bus en varias calles.

¡¡Las calles son inmensas!! Además casi todas son ONE WAY, por lo que aunque haya un coche en doble fila se puede seguir circulando (igual que el centro de Castellón, vamos).

El respeto para cruzar las calles: me encantó. La gran mayoría de gente cruza en las esquinas (en casi todas hay semáforos), era raro ver atravesar una calle por la mitad incluso sin haber tráfico. Está penalizado, una mañana vi a una señora en un semáforo preparada para hacerlo si cruzabas en rojo.

El tráfico es fluido (en las pelis siempre están en un atasco). Tener vehículo propio no es una prioridad (metro, bus y taxi son muy buenos) y por lo que vi es complicado el tema del aparcamiento en algunas zonas. Si vives en un lugar tranquilo de Manhattan puedes dejar tu coche en alguna de las calles cercanas. Hay una infinidad de parkings públicos.

El servicio al consumidor: es buenísimo (creo que esto es todo USA). Y si para ello necesitan contratar a 5 personas para hacer el trabajo de dos, las contratan. Desde mi punto de vista se puede ser igual de productivo con menos gente, pero claro, mola mucho que llegues a una tienda y te digan: "bienvenido, necesita ayuda" y te despidan con un "tenga un buen día".

Y aquí, y aunque no tenga nada que ver, dejo una razón para consolidar Apple como una tienda friendly y perfecta, queda guardada en mi guía Michelines de viaje:


¡¡Me acerqué y había agua en los dos bebederos!! Supongo que los dos empleados que se dedicaban a darte la bienvenida se encargarían de rellenarlos.