jueves, 12 de agosto de 2010

Happy

Happy es mi perrita. De la raza border collie, blanca y negra, tiene 4 años y originalmente llegó a mi casa de visita para conocer la vida de ciudad pero se quedó. El nombre de su pedigrí es "El Hechizo Honey", cool, pero sus dueños originales no se aclaraban y la llamaban Honey y Hony. Para evitarlo cortaron por lo sano y se convirtió en Happy.

Es muy duro para ella vivir a la sombra de un perro como Link, ¿será por eso que es tan negrita? pero tiene unas cualidades únicas, de hecho, ha conseguido que dependiendo de sus acciones la llamemos de una manera o de otra:

1: Happita es el que usamos cuando queremos algo de ella. Reacciona positivamente, moviendo todo su cuerpo y lanzando besos a 1000 rpm, demostrando así lo feliz que está.

2: Happy, la perrita de Nueva York (Sex&The City:["...una chica de Nueva York..."]): Cuando se tumba y cruza las patas, muy modosita, como si fuera una perrita pija que nunca ha mordido un marco, o hecho pis en el asfalto, o recogido un hueso sucio del suelo de una BBQ.

3: Happy Petrelli (Héroes: Peter Petrelli): Cuando entra en modo protector y no deja que ningún perro se acerque a Link.

4: Baby Bowser (MarioKart: el hijo de Bowser o Bowser bebé, no lo tengo claro). Cuando hace alguna trastada y llega felizmente a tu lado riendo como Baby Bowser, sin arrepentirse y alardeando.

5: Happy Salander (Trilogía Millennium, Lisbeth Salander). Cuando entra en modo autista y obsesivo, desenchufándose de la realidad, generalmente mirando una pelota o algún perro archi-enemigo.

6: Happy Quarterback (jugador de fútbol americano). Cuando desplaza con el pecho a Link, otro perro o persona que accidentalmente se encuentre en su trayectoria. Ella permanece inmune. Suele hacerlo mientras trabaja con el frisbee, está absorbida por mantener la posición y no fallar en la recepción ni en el cobro.

Fatality: Por supuesto tiene una técnica especial, se llama El beso del vampiro. Cuando se pone nerviosa busca a Link y le pega un bocado al cuello para liberarse un poco, gruñidito incluido. Es tan romántica...


Ey, Happy tiene su galería de imágenes aquí.

martes, 3 de agosto de 2010

Sancta sanctorum y la puerta fría

Para quien lo no sepa, en concepto "a puerta fría" se aplica a los vendedores que van casa por casa, negocio por negocio, a abrir cartera.
Para quien lo lo sepa, Sancta Sanctorum es el lugar más sagrado de un templo.
Para quien no lo sepa, trabajo en casa y soy una especie de humano altamente insociable, compro por internet, prefiero el email al teléfono y últimamente estoy desarrollando una aversión patológica a las cajeras de Mercadona, pero eso, para otro post. Vamos, que mi puerta está helada.

La última semana me han avasallado los vendedores, variedad infinita, se reproducen por esporas. Parece que se han chivado unos a otros que por ahí vive una irritable, seguro que han hecho porra y todo.

No os podéis imaginar lo que supone para alguien que está en su Sancta Sanctorum (mi casa) estas invasiones a lo más profundo del templo.
Estoy empezando a aborrecer ese entusiasmo con el que te hablan cuando tú les estás poniendo cara de muerta. ¿ A qué viene tanta felicidad? La inner Carmen se parte de risa cuando argumentan que todos los vecinos del bloque lo han cogido "jujuju, ¡¡¡si soy la única que está aquí ahora, la única que te ha abierto la puerta!!!"

El problema es que les abro siempre. Me han sugerido diversas formas de no atenderlos, desde cerrar la puerta sin más a hacerte la que no hablas su idioma, pero es que no soy capaz de mentirles en la cara.

El otro día me vi obligada a utilizar ante una vendedora la técnica Nº8 del insociable y que no había usado en la vida. Ella dio dos pasitos hacia adentro sin que la invitara a pasar, entonces hice el jutsu consistente en poner una mano en la jamba y la otra en la puerta, bloqueando con el cuerpo el hueco de entrada. Se remata inclinando ligeramente el cuerpo hacia la calle intimidando al invasor.

Adieu, bye bye, au revoir.

lunes, 26 de julio de 2010

CRÓNICAS RURALES I

El año pasado por circunstancias de la vida pude pasar unas semanas cuidado la casa de unos amigos. Y es que tienen animalitos, jejeje, unos domesticados y otros que llegan sin invitación por la noche como gatos, ratones, pumas y lobos. Yo no los vi pero los oí, seguro.

Este año se han alineado de nuevo los planetas y he pasado otra vez por la experiencia, sólo que mi percepción ha sido mucho más agradable que en la anterior ocasión. Casi no notaba cuando me picaban los bichos. De hecho, las avispas y yo llegamos a un acuerdo de no agresión. Ellas no me picaban yo no les tiraba insecticida. Así pasamos 21 días.

Como soy algo mayor no pasé por esas actividades infantiles tan de moda (la granja-escuela o las clases de natación), así que ésta aproximación al mundo rural es lo más cerca que voy a estar nunca del campo. No al senderismo, no a la acampada libre, no a todo aquello que implique baño=inmenso mundo.

Habían ovejiLias. He podido verlas de cerca (eh, incluso las toqué... bueno... ellas a mí), no son tan monas en realidad, además parecen bastante bobas. Una tarde/noche cuando íbamos a ponerles la comida, estaba yo con mi perro Link manteniéndolas a raya, querían acercarse antes de tiempo, qué maleducadas. Nos miraban como pirañas y poco a poco hicieron la maniobra de aproximación. Trataban de plantarle cara a Link pero eso sólo sirvió para que se viniese arriba, las acechaba y se tumbaba tratando de hipnotizarlas. Ellas contraatacaron con un movimiento triple (sí, como los power rangers) empezaron con un extraño baile de coces y nos embistieron. Afortunadamente Link y yo huimos antes de que nos tocaran, porque para quien no lo sepa (osea, gente como yo), donde va una van todas. Me percaté de que Link estaba algo sorprendido con mi reacción, pobret, pensando lo tonta que puede ser una chica de ciudad (pequeña).
Días después, él solo haciendo movimientos instintivos de perro pastor se ocupó de ellas y obtuvo su venganza.

Otra incultura de campo fueron los hierbajos. Sí, sí, también pican y provocan reacciones alérgicas.
Cuando vi las balas de paja me vino a la mente la imagen de Heidi rebotando en su cama de la buhardilla. Qué bucólico, me imaginé a mí misma haciéndolo, qué blandito, qué suave. Alguna vez había visto por la carretera esas balas inmensas, esponjosas y redondas, muy de foto.
Las ovejiLias comen paja junto con otros hierbajos que me sonaban de geles de baño o cosas así: alfalfa y cebada (yo pensaba que era avena). Cuando recoloqué la paja en el comedero de las ovejiLias, la imagen de Carmen rebotando y durmiendo en ella se fue al traste. ¡¡Cómo picaba!! Y cada noche al volver a la casa ¡¡tenía urticaria en los brazos provocada por la paja!! Juraría que vi a la ovejiLia jefe reirse de mí.

Como no sé si os ha quedado claro el show de Carmen en el retiro rural, se me ha ocurrido linkear lo que tuve en mente las dos ocasiones que he pasado allí. Es un capítulo del Dr. Slump en el que las pijas de la ciudad visitan la Vila del Pingüí. Pues yo era (o soy, mi esencia no ha cambiado) como ellas. ¡¡Qué mono!!

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Dr. Slump de Akira Toriyama, edición española de Planeta-De Agostini.
Cap. "Descubriendo el campo"